sábado, 2 de mayo de 2015

Felices para siempre

Nunca creí mucho en esa gente que se quiere tanto por las redes, los que se ponen fotos empalagosas o los que nos forran el tablón en twitter con sus retuiteos, instagram con sus besos o tuenti –antaño- con sus tablones… No me suele dar confianza la gente que necesita a otra y lo postea a un público internacional.

Quizás porque nunca me hayan querido de una manera tan empalagosa, o porque en “mi generación”, éramos un poco de Messenger y poner la fecha y “fulanito&menganita” en letras super horteras.

Creo que es un poco cierto eso que se ha desvirtuado la idea del “teqiero”.

Hace relativamente poco (re)conocí a alguien que decía no querer, además presentaba una visión muy peculiar del amor. Hablaba de amores a primera vista, de pasión, y cosas que ni ahora sabría repetir. 
No me daba confianza. Nunca me la dio la gente que sin mediar palabra te presenta las cartas, como en una peli con partidas de poker donde apenas has disfrutado de la tensión de la partida. Ponía fecha, estudios y casi mentalidad a la madre para sus hijos…. Como si el amor se encontrara en el super.

Hace un par de tardes, me di cuenta que todo el mundo está “super-enamorado”, por lo menos en mi twitter, tengo una chica que se prodiga fotos cursis, canciones tipo diario de noa y portadas en facebook… No me dan tranquilidad ni ellos ni ellas. Quisiera aclarar también que no es que no crea que si quieres a quien está contigo no tengas o puedas expresarlo, -que la red es muy libre y nosotros muy mayores-.

Pero los tequieros prematuros y los nopuedovivirsinti a los meses hacen cuestionarme bastantes cosas de quien los veo…


Sé que desde una perspectiva exterior todo parece más frio y quizás petulante, pero pensadlo. Pararos a ver cuántas veces, cuando hacemos esos simples gestos, esas simples acciones o frases y luego cambiamos, dejamos, olvidamos o apartamos… pensad como se jode ese “felices para siempre”.