martes, 14 de abril de 2015

Züruck


Era un poco como esa sensación en la fiesta de turno de la que te quieres ir... Porque estas cansada, porque es viernes te pesan los tacones y has madrugado... Y porque en el fondo... No te lo estas pasando bien.
Era un poco esa sensación de cansancio general. Que aunque dice mi abuela eso de "mas vale malo conocido que bueno por conocer" de vez en cuando la aventura a la sangre no le viene mal... 
Es como cuando te compras el menú grande de un sitio y te das cuenta de que estas lleno, que las patatas te saturan y el helado se te atraganta...Bien malo ha de ser un helado para que se te atragante. 
Pues así estoy... Cansada y con ganas de salir; corriendo o volando pero salir. Me llevo preguntando toda la tarde querido amigo "cuantas veces tengo que pasar por tu vida para que no me dejes ir"... Y la verdad es que ya he tenido esa sensación.... La de irme y que la única manera de acortar distancias sea un aeropuerto.
Y no fue mal. Pero tampoco bien, supongo que soy lo suficientemente masoca como para buscar refugio en aeropuertos e idiomas declinables como vías de escape... 
Supongo que sabes que el fracaso ha llegado cuando ves que dan igual cuantas batallas luches... Porque había derrota antes incluso de estudiar la estrategia.

viernes, 10 de abril de 2015

10.04.2015

Solo quería decirte algo. Es sencillo y desde mi punto de vista hasta lógico de entender, pero bueno. No siempre todo es tan fácil como aparenta, pero bueno. Ahí va.

No soy ella, tu ex, la que te rompió el corazón, la que no te hizo caso, la que te trato mal… Da igual. No soy ella.

A priori puede ser obvio, porque no nos llamamos igual, no nos comportamos igual y quizás ni nos gusten las mismas cosas. Pero bueno, solo es el principio.
Te digo que no soy ella, porque yo si me quedaré, si me dejas y quieres claro –que aquí no estamos para forzar-. Te lo digo porque me gustas lo suficiente para querer quedarme, pero no quiero que tus fantasmas del pasado sean los mios… Ya lo voy dejando claro.

Quiero quedarme para que nos despertemos los domingos y me hagas cosquillas. Para que las películas las podamos ver abrazados y los helados los compartamos. Quiero quedarme para alegrar tus días malos, compartir y alegrarme por tus (mis) triunfos y recogerte cuando no puedas más. Quiero ser alegría en tu vida. Quizas como lo fuera ella, pero yo quedándome.
Quiero dedicarte tiempo, cuidarte y que me cuides, hacerte sentir tan bien que te preguntes donde he estado toda tu vida. Que en realidad lo sabes, pero aunque no me lo reconozcas ambos lo sabemos. Quiero quedarme, abrazarme a tus caderas y criticar al mundo entero con la seguridad de tu abrazo, morderte de improvisto cuando sea posible. Besarte sin pedirte permiso. Que me quieras sin que te lo pida.

Se que quizás no soy tan “asi” como ella, ni tan divertida, ni tengo cara angelical cuando duermo. Se que a veces rozo la desesperación y otras soy el desastre hecho persona. Se que quizás no soy tanta cosa como ese ideal platónico que tienes en la cabeza, siempre fui mas de Aristoteles ya que nos ponemos técnicos. Y siempre fui un poco como Hume, de pegarme la ostia con la bola de billar antes que llegara Rouseau a decirme que la sociedad era quien me corrompía… O me había corrompido… Ahora no me acuerdo.


La cosa es que aquí estoy, no por mucho tiempo, porque el arte me ha enseñado que las performance artísticas duran un breve lapso, el justo para apreciarlas y disfrutar de su final. Con la diferencia es que nuestros finales no se disfrutan. Por eso una vez más quiero repetirte, y por favor no lo olvides. 

Valora lo que tienes sin esperar a perderlo y no busques en el presente lo que tus fantasmas del pasado no te dieron.